jueves, 4 de septiembre de 2014

Historia del mercado de pensiones y su difusión: resultados preliminares

A continuación intentaré explicar la historia del sistema de AFP chileno, cómo surge, cómo se desarrolla, y cómo se difunde alrededor del mundo, con el fin de, a la luz de esa historia, dar contenido a los conceptos de improvisación y performatividad.

¿Cómo la creación del mercado de las pensiones en Chile y su posterior difusión, permite comprender los conceptos de improvisación y performatividad?


La creación de un mercado
El actor principal de la reforma radical al sistema de pensiones chileno es José Piñera, quien forma parte de los denominados Chicago Boys de la dictadura militar en Chile –a pesar de haberse doctorado en Harvard, y no en Chicago-. Si bien la privatización de los sistemas de pensiones alrededor del mundo es vista como un invento de la dictadura en Chile, el cual ha sido copiado por varios países del mundo, su transnacionalidad no es sólo posterior a la reforma, sino que también anterior.

De cierta manera, la reforma se comienza a gestar en el apoyo que entrega la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo (USAIDS por sus siglas en inglés) y la fundación Ford a un grupo de estudiantes chilenos provenientes del departamento de economía de la Universidad Católica de Chile, para que se formen en universidades de Estados Unidos, principalmente la universidad de Chicago.

José Piñera no se formó en la universidad de Chicago, se formó en Harvard, obteniendo un doctorado en economía en el año 1984. Piñera regresa a trabajar a la Universidad Católica de Chile, en donde –obviamente de manera informal- se “une” al equipo de los Chicago Boys.

En medio de la denominada “reconstrucción” de Chile tras el golpe militar de Augusto Pinochet y las reformas socialistas de Salvador Allende, la dictadura designó a un grupo de economistas para diseñar un plan de “reconstrucción” de la economía chilena. Los encargados de dicha tarea fueron los Chicago Boys, entre los cuales se encontraba José Piñera.

En 1978 Jose Piñera es nombrado Ministro del Trabajo y Previsión Social por el gobierno de Pinochet, lugar desde donde impulsa la gran reforma del sistema de pensiones chileno: su privatización prácticamente absoluta.

La privatización al sistema de pensiones chileno se da en un contexto de supuesta crisis del rudimentario sistema de pensiones de reparto del país. La gran diferencia respecto a otros sistemas de reparto, es que el nuevo sistema, por primera vez, sujetaba el monto de la pensión del trabajador a la capacidad de ahorro (obligatorio) del empleado, el cual es invertido por administradoras de fondos de pensiones (AFP), para rentabilizar dichos ahorros. Las administradoras cobran una comisión fija por esa administración de los fondos. El sistema funciona bajo la lógica de que la competencia por captar clientes mejorará los retornos de los fondos de pensiones, elevará la calidad de los servicios, y se cobrarán comisiones más bajas.

Por otra parte, como plantea José Piñera, el sistema busca fomentar la libertad de las personas en todo ámbito, no sólo en términos de elegir quién administra los fondos de pensiones:

“Algunas personas desean trabajar para siempre; otras quieren dedicarse lo antes posible a su vocación verdadera o a sus pasatiempos. El sistema de reparto no permite la satisfacción de estas preferencias individuales, excepto a través de la presión colectiva para obtener, por ejemplo, una edad de jubilación prematura para grupos de votantes poderosos. En otras palabras, la realidad tiene que ser mutilada, pagándose así un precio en términos de felicidad humana.”

Pero no sólo eso. El sistema de pensiones propuesto por José Piñera no sólo busca entregar una vida más digna a los adultos mayores, sino que además busca ser un revitalizador importante de la economía, yendo mucho más allá de las pensiones. El lenguaje de las pensiones ya no es un lenguaje político y social. El mismo José Piñera lo transforma en un lenguaje netamente económico:

“En Marzo del 2012, el sistema de AFP administra un fondo de inversiones de 150.000 millones de dólares. Si se suman las reservas técnicas de 40.000 millones de dólares que mantienen las compañias de seguros para pagar las rentas vitlaicias generadas por el sistema, se concluye que el sistema de AFP ha generado un capital de 190.000 millones de dólares, equivalente a un 80% del PIB de Chile.

Esta inversión de capital a largo plazo no sólo ha ayudado a fomentar el crecimiento económico, sino que también ha estimulado el desarrollo de instituciones y mercados financieros eficientes. La decisión de crear el sistema de capitalización individual en primer lugar y de privatizar las grandes empresas públicas después resultó en una "secuencia virtuosa". Le ofreció a los trabajadores la oportunidad de beneficiarse del aumento en la productividad de las compañías privatizadas al permitirles, gracias a una subida en los precios en las acciones, capturar una parte apreciable de la riqueza creada durante el proceso de privatización.

Uno de los resultados notables del nuevo sistema ha sido el incremento en la productividad del capital en la economía chilena y, por lo tanto, la tasa de crecimiento económico. (…)”


La difusión de un nuevo sistema

José Piñera no sólo creó el sistema de pensiones de capitalización individual y lo implementó en Chile, sino que además se encargó personalmente de difundirlo por el mundo.

Si bien al principio el sistema de pensiones de capitalización individual se vio en entredicho producto de la crisis económica de 1982, una vez que Chile se recuperó de la crisis, el sistema empezó a ver sus frutos, por lo que fue visto con buenos ojos por varios países alrededor del mundo, principalmente en América Latina, pero también en los países que comenzaban a adoptar principios neoliberales.

Los reformadores chilenos fueron centrales en la difusión a través del mundo del nuevo sistema de pensiones, principalmente por medio de la generación de conocimiento específico –inexistente antes de la implementación del sistema- sobre el nuevo sistema de pensiones, impulsado por la dictadura por medio de las universidades chilenas.

Tal como plantea Orenstein (2009), el plan del gobierno chileno para difundir sus reformas neoliberales consistió en apoyar, como se dijo, publicaciones académicas, pero también conferencias y actividades en centros de pensamiento importantes. Además, el gobierno de la época apoyó a los economistas que lideraron las reformas para estas fueran difundidas en organismos internacionales. Además, las mismas administradoras de fondos se interesaron en difundir el sistema, organizando conferencias anuales en donde invitaban a economistas de todo el mundo para discutir reformas a los sistemas de pensiones.  

Pero probablemente el rol más importante ha sido el de José Piñera, quien ha promovido el sistema conversando con policy-makers a lo largo de toda América Latina. Además, Piñera fundó su propio think tank ligado al Cato Institute, del cual forma parte hoy como co-presidente. Piñera ha difundido el sistema de pensiones entregando charlas frecuentemente en el Banco Mundial y en USAID, organizando viajes a economistas para que conozcan el caso chileno, y reuniéndose con líderes de altos niveles de gobierno de distintos países. José Piñera ha llegado a reunirse directamente con George W. Bush, Vladimir Putin y Alberto Fujimori, entre otros.

El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional han jugado, además, un rol crucial en cuanto a las reformas en países en desarrollo, presionando a los países a privatizar sus sistemas de pensiones, cuando hay deudas con estas instituciones, o bien cuando los países buscan endeudarse con ellas.


Cómo seguir reconstruyendo la historia

Para poder seguir reconstruyendo esta historia, considero necesario llegar a entender cómo llegan las ideas de Piñera desde el gobierno de Chile de la época y el Cato Institute, a instituciones internacionales que presionan para implementar estas políticas, para así entender completamente la red que se forma para la difusión global de esta idea.

Pero también creo necesario entender cómo un país en particular es capaz de tomar esta idea e implementarla, teniendo un proceso particular al chileno, y que por tanto, probablemente resulta con un outcome que no es idéntico al de Chile.

Para lo primero ya tengo suficiente información, sin embargo, para lo segundo aún no es suficiente. Ya que no tengo acceso a archivos de prensa antiguos, buscaré algún país que haya reformado su sistema de pensiones recientemente (o que lo esté discutiendo), para así poder acceder a archivos de prensa recientes, que den cuenta del proceso de discusión y de toma de decisiones en torno a la reforma del sistema de pensiones.


Referencias

Kritzer, B., 2005. Individual Accounts in Other Countries.

McKenzie, D., Muniesa, F. & Siu, L., 2007. Do Economists Make Markets? On the Performativity of Economics, Princeton, NJ: Princeton University Press.

Orenstein, M., 2009. Privatasing pensions, The Transnational Campaign for Social Security Reform, Princeton, NJ: Princeton University Press.

Orenstein, M., 2005. The New Pension Reform as Global Policy. Global Social Policy, 5(2), pp.175–202. Available at: http://gsp.sagepub.com/cgi/doi/10.1177/1468018105053678 [Accessed September 5, 2014].

Piñera, J., 1992. El cascabel al gato, Santiago, Chile: Zig-Zag.

Piñera, J., 1195. Empowering Workers: The Privatization of Social Security in Chile. Cato Journal, 15(2-3).


Piñera, J., 2012. Hacia un Chile de trabajadores-propietarios. Available at: http://www.josepinera.com/josepinera/Jp_ABC_Revolucion_pensiones_es.htm [Accessed September 4, 2014].

lunes, 25 de agosto de 2014

El mercado de las pensiones en Chile: origen, historia y función.

Introducción

El mercado de las pensiones fue creado en Chile en el año 1981, con una reforma absoluta al sistema de pensiones, pasando de un sistema -relativamente arcaico- de reparto, a uno de capitalización individual. El sistema chileno se convirtió en el único sistema de pensiones en el  mundo que funcionaba con este mecanismo. 

Hoy día, más de 30 años después, el sistema ha sido puesto en tela de juicio por su poca eficiencia y sus "promesas incumplidas". Sin embargo, poco o nada se ha dicho respecto a preguntas sociológicas respecto a este mercado. No respecto a sus efectos en las personas, sino más bien respecto a los mecanismos sociales mediante los cuales el mercado opera. 

Esta investigación busca ser un aporte a la pregunta social sobre el mercado de las pensiones, en particular respecto a su origen, desarrollo y función. 

A continuación se presentan los principales conceptos teóricos que guiarán esta investigación, para luego dar cuenta de la pregunta de investigación y las hipótesis de trabajo. Finalmente se explica la metodología con que se trabajará. 


Conceptos principales

Un mercado puede ser estudiado desde distintas perspectivas. Para efectos de esta investigación, estudiare el mercado de las pensiones en Chile, creado durante la dictadura como una reforma estructural del sistema de pensiones. Me centraré en tres cuestiones que me parecen centrales a la hora de estudiar este mercado: 1) comprender su origen, 2) dar cuenta de su historia y los mecanismo que la impulsan, y 3) entender su “función” desde un punto de vista ideológico en un contexto de modernización neoliberal.

Para esto, me apoyaré en tres conceptos clave para entender los mercados. En primer lugar, el origen del mercado de pensiones como un mercado improvisado –al ser el primero en su tipo- desde el Estado. En segundo lugar, el mercado de pensiones como una arena política a partir de la cual se puede entender su historia y configuración, y por último, entender el mercado de las pensiones como un instrumento o herramienta de control neoliberal, en pos de la creación de un sujeto neoliberal. 

El orgien: la improvisación de un mercado

Farías (2014) plantea que un proceso de improvisación es aquel en donde se llevan a cabo una serie de intervenciones urgentes y de ajustes a situaciones críticas. Sin embargo, el mismo autor reconoce que la improvisación es una práctica económica que se lleva a cabo no necesariamente en momentos de urgencia, sino que ésta puede ser llevada a cabo en momentos de “normalidad”. En contraste con lo planteado desde la literatura de la “performativadad” de la economía, Farías plantea que es la improvisación –y no la performatividad- la que permite entender cómo actúan los agentes económicos en momentos que “no saben qué hacer”, ya que la performatividad requiere, necesariamente, de la movilización de conocimientos económicos con los cuales ya se cuenta. Es una forma de actuar ante una determinada situación considerando el conocimiento previo que se tiene respecto a situaciones similares, con el fin de disminuir la incertidumbre.

¿Por qué hablo acá de improvisación y no de performatividad? Pues porque lo que caracteriza la reforma del sistema de pensiones en Chile en 1980 es que fue la primera en su tipo. De cierto modo, se trata de una improvisación, pues como plantea Farías, no hay un conocimiento previo respecto a aquello que se está haciendo. A diferencia de la improvisación respecto al mercado de vivienda social en Chile post-terremoto que observa Farías, la improvisación del mercado de las pensiones en Chile se lleva a cabo en un momento de “normalidad”, en donde no hay “apuro” por improvisar un mercado, sino que se debe hacer producto de necesidades ideológicas y de la falta de conocimiento específico respecto al diseño de un mercado de ese tipo. 


Una historia política del mercado de las AFP

Más allá del origen de un mercado, cómo es creado, una vez que este nace tiene un desarrollo particular. Plantearé, en esta investigación, que el mercado de las pensiones en Chile puede ser entendido como un campo de combate, como una arena política.

Siguiendo lo planteado por Fligstein (1996), el mercado de las AFP en Chile puede ser entendido desde una perspectiva político-cultural. Para este autor, la creación de mercados busca solucionar problemas sociales relacionados con derechos de propiedad, estructuras de gobernabilidad, concepciones de control y reglas de intercambio. Así, quienes participan del mercado buscan generar estabilidad, entregando soluciones sociales a la incertidumbre generada por la competencia. La estabilidad la buscan los actores en el mercado, y no ya quienes están diseñando el mercado (tal como ocurre con la perspectiva de improvisación en la creación de mercados).

Tal como plantea Ossandón (2012) siguiendo a Fligstein, la estabilización del mercado es entonces un proceso político producto del rol que cumplen actores políticos (del Estado) en la forma que adquiere el mercado, por un lado, y por la forma en que actúan los actores económicos al intentar influir la forma en que el Estado regula su mercado, convirtiéndose ellos mismos en actores políticos mediante la formación de agrupaciones o gremios. Así,

“[…] al igual que en el trabajo de Podolny, desde esta perspectiva se  concibe a los mercados como campos compuestos por actores jerarquizados, diferenciándose entre agentes de alto prestigio y otros con menor estatus que intentan desafiar la posición de los dominantes.” (Ossandón 2012, p.301).

Dada esta concepción de mercado como cuestión política, Fligstein (1996) reconoce tres etapas en la formación de mercados: emergencia, estabilidad y crisis. Por cuestiones de espacio no puedo ahondar acá en cada una de ellas, pero se hace interesante dar cuenta de estas etapas en el mercado de las pensiones chileno, creado en 1980 desde el Estado.


El mercado de las pensiones como forma de "gubernamentalidad": su "función" social en un contexto neoliberal. 

Foucault siempre estuvo interesado en estudiar cómo el poder político era capaz de insertarse en cada uno de los aspectos de la vida de una persona. Su interés estuvo centrado en la comprensión de las tecnologías que el Estado Moderno ha utilizado para controlar a la población mediante el control corporal de esta. Esto es la biopolítica de Foucault.

En sus cátedras de los años 1978 y 1979 en el College de France, El nacimiento de la biopolítica (Foucault 1979), Foucault desarrolló, entre otras cosas, un análisis acabado de las consecuencias del neoliberalismo. Allí, el autor plantea que los cambios sufridos por el modelo productivo –a nivel mundial- desde los años 70, han tenido consecuencias innegables en la forma de construcción de subjetividad en el mundo contemporáneo. Y es que, como plantea Foucault, la subjetividad se elabora en conjunto entre quien tiene el poder y quien está sometido a este. Hay un involucramiento activo de los involucrados, de los dominados. Esto es lo que Foucault denominó gubernamentalidad, aquel proceso en donde la subjetividad del dominado es construida mediante técnicas de biopoder, en donde los sujetos deben ser controlados “desde dentro”.

Lo que aquí interesa es una forma de gubernamentalidad particular, y de un momento histórico determinado. A saber, la gubernamentalidad neoliberal. En sus cátedras, Foucault concluye que la esencia de la gubernamentalidad neoliberal –es decir la esencia del control de los individuos en un contexto neoliberal- es la “auto-economicidad”, o lo que es lo mismo, “gobernar lo menos posible”. Se requiere que el Estado gobierne lo menos posible de manera directa, por lo que requiere de sujetos “auto-controlados”. Así, asociado al neoliberalismo, debe existir un sujeto cuya constitución sea de una determinada manera. El neoliberalismo exige un sujeto determinado para funcionar.

Esta gubernamentalidad neoliberal requiere de dos tareas básicas: “el establecimiento de las reglas del juego claras y el creciente traspaso del gobierno a los propios gobernados a través del ejercicio mismo de su responsabilidad y su libertad de elección en el mercado” (Wolff s.f.). El neoliberalismo, a diferencia del fordismo, ya no requiere de sujetos pasivos disciplinados, sino más bien de sujetos activos auto-gobernados. Hay, por ende, una transformación del rol político de los individuos: el neoliberalismo produce sujetos políticos cuyos alegatos están privatizados, y ya no forman parte de una “demanda colectiva”. El neoliberalismo produce individuos “que no necesitan ser gobernados por otros, sino que se gobernarán a sí mismos, se dominarán a sí mismos, se cuidarán a sí mismos”.  


Lo central, en tanto aporte a una perspectiva de mercados como políticas públicas, es que el Estado (el gobierno neoliberal) no aparece como un enemigo del mercado (aquel espacio en donde la libertad del individuo neoliberal se expresa), sino más bien como un impulsor de dicho espacio. En ese sentido, la creación de mercados por parte del Estado en Chile, puede ser entendida como una herramienta del Estado –en tanto agente de poder- para aportar a la creación de este nuevo sujeto neoliberal. La creación de mercados –entre ellas el mercado de las pensiones-, no es más que parte de la gubernamentalidad neoliberal. 


Pregunta de Investigación e Hipótesis

Considerando los conceptos revisados, las preguntas que guían esta investigación, de modo muy general son las siguientes:

¿De qué manera puede ser entendido el mercado de las pensiones en Chile como una improvisación de los economistas, diseñadores del mercado? ¿Una vez constituido el mercado, qué mecanismos permiten entenderlo su evolución como una arena política? Finalmente, ¿Qué función cumple la implementación y mantención del mercado de las pensiones por parte del Estado, en un contexto de modernización neoliberal?

Si bien cada una de estas preguntas da para una investigación en sí mismas, en esta investigación intentaré responderlas de manera preliminar y exploratoria, intentando abarcar varios aspectos del mercado de las pensiones, con el fin de dejar preguntas abiertas para futuras investigaciones. 

Mis hipótesis de trabajo son las siguientes:
  1. Los mecanismos mediante los cuales los economistas que diseñaron el sistema de AFP chileno, dan cuenta de un alto grado de improvisación, y no de performatividad del conocmiento económico. 
  2. El desarrollo del sistema de AFP y su configuración institucional permiten entender el sistema como un mercado que evita la competencia mediante mecanismos que generan estabilidad, y que buscan influir la regulación del mercado por parte del Estado. 
  3. Los objetivos planteados por los diseñadores del sistema dan cuenta del intento por crear un actor social determinado, un sujeto neoliberal. 

Métodos

Para responder a estas preguntas de investigación y corroborar mis hipótesis, utilizaré una metodología de análisis de documentos históricos (prensa, discursos, leyes, etc.), que den cuenta de la intencionalidad de los creadores del sistema y de su configuración institucional a lo largo del tiempo. Esta búsqueda será llevada a cabo mediante archivos recopilados por internet (a partir de información de actores clave tanto en la creación como en el funcionamiento del sistema), la Biblioteca del Congreso Nacional, y archivos de prensa en la Biblioteca Nacional.  

Además, de ser posible, intentaré entrevistar a actores relevantes con el fin de dar cuenta, desde una fuente primaria, cómo el sistema puede -o no- configurarse como un sistema político en búsqueda de estabilidad. Para esto, lo ideal sería entrevistar a alguien de la Asociación Gremial de AFP, de la Superintendencia de pensiones y algún actor relevante en el diseño del mercado en los años 80. 

El plan de análisis, por ende, contempla, en primera instancia, el análisis de documentos y archivos, con el fin de 1) familiarizarme con el sistema y su funcionamiento y 2) comprender la intencionalidad de la dictadura al diseñar un sistema único en el mundo fuertemente influenciado por el neoliberalismo de Chicago. Una vez logrados dichos objetivos, serán llevadas a cabo las entrevistas, con el fin de 1) corroborar la información recaba por el análisis de documentos, y 2) profundizar en aquello que no quede claro con la primera etapa del análisis. Finalmente, se redactará el informe de resultados considerando toda la información recabada con el fin de responder a las preguntas de investigación y corroborar -o no- las hipótesis de trabajo. 

Producto del tiempo, la recolección de información no podrá ser exhaustiva. Sin embargo, la "triangulación" de la recolección de documentos y archivos, al ser complementada con entrevistas, permitirá una mayor seguridad respecto al posible sesgo (de omisión de infomración) que pudiese existir en los datos recolectados. 

lunes, 11 de agosto de 2014

El mercado de las pensiones en Chile

Las bases del sistema de pensiones chileno actual fueron impuestas en el año 1981. Fue un proceso liderado por el economista José Piñera durante la dictadura de Augusto Pinochet. En el marco de una serie de reformas neo-liberales, propias de la dictadura chilena, se llevó a cabo esta reforma. Se implementó –desde el Estado- un nuevo sistema de pensiones cuyo funcionamiento estaba, en gran medida, regulado exclusivamente por el mercado. En 1981 se creó un mercado de las pensiones en Chile y en el mundo.

Hasta 1981 en Chile existía un sistema de pensiones que funcionaba bajo un esquema de seguros sociales segmentados ocupacionalmente. Desde los años veinte hasta fines de los años sesenta, el sistema tenía el problema de que tenía 150 regímenes previsionales distintos, diferenciados por profesión y caja de previsión (quienes administraban los fondos de los pensionados). Había un sistema disperso y que, si bien era de reparto y de tipo pay as you go (en donde los trabajadores activos financian a los pensionados), privilegiaba a ciertos grupos de manera considerable por sobre otros.

A fines de los años sesenta y principios de los setenta, hubo un intento por parte de los gobiernos de Eduardo Frei y Salvador Allende, de universalizar el sistema, aboliendo determinados privilegios, y unificando el sistema. Sin embargo, esto no fue posible. En 1973 se instauró una dictadura con un discurso abiertamente anti-marxista y neo-liberal, cuya inspiración para los problemas sociales era por medio de políticas de mercado.  

En este contexto, un grupo de economistas formados en Chicago llevó a cabo una serie de reformas al sistema económico y social del país. Entre estas reformas se encuentra la del sistema de pensiones, reforma pionera en el mundo. Por primera vez se implementaba un sistema de capitalización individual obligatorio, en donde las personas son obligadas a ahorrar un porcentaje de sus salarios en un fondo de pensión administrado por un privado, cuya función es dar rentabilidad a esos ahorros obligatorios para la vejez.

El nuevo sistema de capitalización individual funciona, en términos básicos, de la siguiente manera:
  1. Los trabajadores contribuyen el 10% de su salario a una IRA (individual retirement account – cuenta individual de retiro), administrado por un Administrador de Fondos de Pensiones (AFP).
  2. Las AFP invierten el dinero de las contribuciones en distintos activos (los cuales se encuentran regulados). Existen, dentro de cada AFP, cinco fondos de pensiones (A, B, C, D y E) que se diferencian según el porcentaje de inversiones que hacen en renta variable y renta fija. Así, según la distribución de las inversiones, hay fondos más riesgosos (pero a la vez con mayores rentas, en caso de haberlas) que otros.
  3. El dinero recaudado por esas inversiones –o bien el dinero perdido- es depositado en las cuentas de las personas –o descontado-.
  4.  Las AFP cobran una comisión por administrar los fondos de pensiones de los trabajadores.
  5.  Una vez que el trabajador llega a la edad de jubilación, este tiene la opción de “comprar” un plan de pensión anual vitalicio con la AFP con sus ahorros, o bien puede programar un plan de retiro de los fondos en un tiempo determinado.
  6. Los trabajadores independientes tienen la opción de cotizar en una AFP, no están obligados a hacerlo. Las personas que no trabajan, también tienen la posibilidad de cotizar si desean hacerlo. Si alguien quiere cotizar por sobre el 10% de su salario, puede hacerlo en un Fondo Previsional Voluntario (que funciona, básicamente, de la misma manera que el fondo obligatorio).
Aquello que “asegura” el buen funcionamiento del sistema, bajo los principios de una lógica de mercado, es que las AFP compiten por la captación de afiliados, principalmente sobre la base del monto de las comisiones cobradas y la rentabilidad de sus fondos de pensiones. El sistema supone que la competencia de las AFP las llevará a ser eficientes en la administración de los fondos de pensiones, asegurando así –supuestamente- altas tasas de reemplazo (porcentaje que la pensión representa en relación al último salario).

Si bien el sistema de capitalización individual es un sistema que genera un mercado de fondos de pensiones, este es un mercado altamente regulado. Con el pasar de los años el Estado ha ganado mayor protagonismo dentro del sistema, no sólo como fiscalizador y regulador, sino también como actor central en el sistema de pensiones, en tanto proveedor. Por medio de la Superintendencia de Pensiones, el Estado supervisa que las administradoras de los fondos de pensiones (AFP) cumplan con la normativa legal impuesta. Pero por otro lado, el Estado, tal como había sido diseñado desde un principio, otorga pensiones mínimas a quienes no alcanzan un determinado nivel de ahorro previsional. Pero además de esto, con la reforma previsional del primer gobierno de Michelle Bachelet, se implementó un pilar solidario que opera a los márgenes del mercado, entregando pensiones básicas a determinados grupos que no tienen ahorros previsionales, o por motivos distintos a la falta de ahorros en las cuentas de los fondos de pensiones.  

En definitiva, en el marco de las reformas neo-liberales de la dictadura militar de Augusto Pinochet, se implementó un sistema de pensiones que funciona por medio de mecanismos de mercado, al hacer competir a las administradoras de los fondos de pensiones privados de los trabajadores. El sistema, sin embargo, se encuentra regulado y supervisado por el Estado, y además es complementado, desde el 2008, con mecanismos solidarios de pensiones entregadas por el Estado. Cabe destacar también que las AFP si bien "compiten" entre ellas, de todas maneras se encuentran agrupadas en la "Asociación de Administradoras de Fondos de Pensiones" cuyos objetivos (textuales) son bastante interesantes considerando que los mecanismo bajo los cuales está pensado el sistema busca que estas compitan en el mercado:
  • Difundir el sistema previsional entre los afiliados a las AFP y el público en general.
  • Estrechar los vínculos de unión entre las AFP asociadas.
  • Establecer, administrar y mantener los servicios de interés común que los asociados requieran.
  • Representar a los asociados ante los poderes públicos y otras entidades.
  • Patrocinar todas las medidas que permitan a las instituciones asociadas contribuir con mayor eficacia al incremento de la prosperidad nacional.
  • Mantener relaciones con instituciones análogas de otros países
  • Estudiar e implementar los procedimientos destinados a mejorar la acción de los asociados en su labor de administrar fondos de pensiones.

Referencias:

Arrau, F., 2005. El sistema previsional en Chile, Valparaiso.

Asociación de Administradoras de Fondos de Pensiones, 2014. Asociación de Administradoras de Fondos de Pensiones. Available at: http://www.aafp.cl/quienes-somos/nuestros-objetivos [Accessed August 12, 2014].

Kritzer, B.E., 2008. Chile ’ s Next Generation Pension Reform. , 68(2).
Pensiones, S. de, 2010. El sistema Chileno de Pensiones Séptima. S. Berstein, ed.,

Piasecki, R., Reform of Healthcare and Pension Systems in Chile (Conclusions for Poland).

Wiley, 1996. Pension Reform and Pension Coverage in Chile: Lessons for Other Countries. Bulletin of Latin American Research, 15(3), pp.309–322.