jueves, 4 de septiembre de 2014

Historia del mercado de pensiones y su difusión: resultados preliminares

A continuación intentaré explicar la historia del sistema de AFP chileno, cómo surge, cómo se desarrolla, y cómo se difunde alrededor del mundo, con el fin de, a la luz de esa historia, dar contenido a los conceptos de improvisación y performatividad.

¿Cómo la creación del mercado de las pensiones en Chile y su posterior difusión, permite comprender los conceptos de improvisación y performatividad?


La creación de un mercado
El actor principal de la reforma radical al sistema de pensiones chileno es José Piñera, quien forma parte de los denominados Chicago Boys de la dictadura militar en Chile –a pesar de haberse doctorado en Harvard, y no en Chicago-. Si bien la privatización de los sistemas de pensiones alrededor del mundo es vista como un invento de la dictadura en Chile, el cual ha sido copiado por varios países del mundo, su transnacionalidad no es sólo posterior a la reforma, sino que también anterior.

De cierta manera, la reforma se comienza a gestar en el apoyo que entrega la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo (USAIDS por sus siglas en inglés) y la fundación Ford a un grupo de estudiantes chilenos provenientes del departamento de economía de la Universidad Católica de Chile, para que se formen en universidades de Estados Unidos, principalmente la universidad de Chicago.

José Piñera no se formó en la universidad de Chicago, se formó en Harvard, obteniendo un doctorado en economía en el año 1984. Piñera regresa a trabajar a la Universidad Católica de Chile, en donde –obviamente de manera informal- se “une” al equipo de los Chicago Boys.

En medio de la denominada “reconstrucción” de Chile tras el golpe militar de Augusto Pinochet y las reformas socialistas de Salvador Allende, la dictadura designó a un grupo de economistas para diseñar un plan de “reconstrucción” de la economía chilena. Los encargados de dicha tarea fueron los Chicago Boys, entre los cuales se encontraba José Piñera.

En 1978 Jose Piñera es nombrado Ministro del Trabajo y Previsión Social por el gobierno de Pinochet, lugar desde donde impulsa la gran reforma del sistema de pensiones chileno: su privatización prácticamente absoluta.

La privatización al sistema de pensiones chileno se da en un contexto de supuesta crisis del rudimentario sistema de pensiones de reparto del país. La gran diferencia respecto a otros sistemas de reparto, es que el nuevo sistema, por primera vez, sujetaba el monto de la pensión del trabajador a la capacidad de ahorro (obligatorio) del empleado, el cual es invertido por administradoras de fondos de pensiones (AFP), para rentabilizar dichos ahorros. Las administradoras cobran una comisión fija por esa administración de los fondos. El sistema funciona bajo la lógica de que la competencia por captar clientes mejorará los retornos de los fondos de pensiones, elevará la calidad de los servicios, y se cobrarán comisiones más bajas.

Por otra parte, como plantea José Piñera, el sistema busca fomentar la libertad de las personas en todo ámbito, no sólo en términos de elegir quién administra los fondos de pensiones:

“Algunas personas desean trabajar para siempre; otras quieren dedicarse lo antes posible a su vocación verdadera o a sus pasatiempos. El sistema de reparto no permite la satisfacción de estas preferencias individuales, excepto a través de la presión colectiva para obtener, por ejemplo, una edad de jubilación prematura para grupos de votantes poderosos. En otras palabras, la realidad tiene que ser mutilada, pagándose así un precio en términos de felicidad humana.”

Pero no sólo eso. El sistema de pensiones propuesto por José Piñera no sólo busca entregar una vida más digna a los adultos mayores, sino que además busca ser un revitalizador importante de la economía, yendo mucho más allá de las pensiones. El lenguaje de las pensiones ya no es un lenguaje político y social. El mismo José Piñera lo transforma en un lenguaje netamente económico:

“En Marzo del 2012, el sistema de AFP administra un fondo de inversiones de 150.000 millones de dólares. Si se suman las reservas técnicas de 40.000 millones de dólares que mantienen las compañias de seguros para pagar las rentas vitlaicias generadas por el sistema, se concluye que el sistema de AFP ha generado un capital de 190.000 millones de dólares, equivalente a un 80% del PIB de Chile.

Esta inversión de capital a largo plazo no sólo ha ayudado a fomentar el crecimiento económico, sino que también ha estimulado el desarrollo de instituciones y mercados financieros eficientes. La decisión de crear el sistema de capitalización individual en primer lugar y de privatizar las grandes empresas públicas después resultó en una "secuencia virtuosa". Le ofreció a los trabajadores la oportunidad de beneficiarse del aumento en la productividad de las compañías privatizadas al permitirles, gracias a una subida en los precios en las acciones, capturar una parte apreciable de la riqueza creada durante el proceso de privatización.

Uno de los resultados notables del nuevo sistema ha sido el incremento en la productividad del capital en la economía chilena y, por lo tanto, la tasa de crecimiento económico. (…)”


La difusión de un nuevo sistema

José Piñera no sólo creó el sistema de pensiones de capitalización individual y lo implementó en Chile, sino que además se encargó personalmente de difundirlo por el mundo.

Si bien al principio el sistema de pensiones de capitalización individual se vio en entredicho producto de la crisis económica de 1982, una vez que Chile se recuperó de la crisis, el sistema empezó a ver sus frutos, por lo que fue visto con buenos ojos por varios países alrededor del mundo, principalmente en América Latina, pero también en los países que comenzaban a adoptar principios neoliberales.

Los reformadores chilenos fueron centrales en la difusión a través del mundo del nuevo sistema de pensiones, principalmente por medio de la generación de conocimiento específico –inexistente antes de la implementación del sistema- sobre el nuevo sistema de pensiones, impulsado por la dictadura por medio de las universidades chilenas.

Tal como plantea Orenstein (2009), el plan del gobierno chileno para difundir sus reformas neoliberales consistió en apoyar, como se dijo, publicaciones académicas, pero también conferencias y actividades en centros de pensamiento importantes. Además, el gobierno de la época apoyó a los economistas que lideraron las reformas para estas fueran difundidas en organismos internacionales. Además, las mismas administradoras de fondos se interesaron en difundir el sistema, organizando conferencias anuales en donde invitaban a economistas de todo el mundo para discutir reformas a los sistemas de pensiones.  

Pero probablemente el rol más importante ha sido el de José Piñera, quien ha promovido el sistema conversando con policy-makers a lo largo de toda América Latina. Además, Piñera fundó su propio think tank ligado al Cato Institute, del cual forma parte hoy como co-presidente. Piñera ha difundido el sistema de pensiones entregando charlas frecuentemente en el Banco Mundial y en USAID, organizando viajes a economistas para que conozcan el caso chileno, y reuniéndose con líderes de altos niveles de gobierno de distintos países. José Piñera ha llegado a reunirse directamente con George W. Bush, Vladimir Putin y Alberto Fujimori, entre otros.

El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional han jugado, además, un rol crucial en cuanto a las reformas en países en desarrollo, presionando a los países a privatizar sus sistemas de pensiones, cuando hay deudas con estas instituciones, o bien cuando los países buscan endeudarse con ellas.


Cómo seguir reconstruyendo la historia

Para poder seguir reconstruyendo esta historia, considero necesario llegar a entender cómo llegan las ideas de Piñera desde el gobierno de Chile de la época y el Cato Institute, a instituciones internacionales que presionan para implementar estas políticas, para así entender completamente la red que se forma para la difusión global de esta idea.

Pero también creo necesario entender cómo un país en particular es capaz de tomar esta idea e implementarla, teniendo un proceso particular al chileno, y que por tanto, probablemente resulta con un outcome que no es idéntico al de Chile.

Para lo primero ya tengo suficiente información, sin embargo, para lo segundo aún no es suficiente. Ya que no tengo acceso a archivos de prensa antiguos, buscaré algún país que haya reformado su sistema de pensiones recientemente (o que lo esté discutiendo), para así poder acceder a archivos de prensa recientes, que den cuenta del proceso de discusión y de toma de decisiones en torno a la reforma del sistema de pensiones.


Referencias

Kritzer, B., 2005. Individual Accounts in Other Countries.

McKenzie, D., Muniesa, F. & Siu, L., 2007. Do Economists Make Markets? On the Performativity of Economics, Princeton, NJ: Princeton University Press.

Orenstein, M., 2009. Privatasing pensions, The Transnational Campaign for Social Security Reform, Princeton, NJ: Princeton University Press.

Orenstein, M., 2005. The New Pension Reform as Global Policy. Global Social Policy, 5(2), pp.175–202. Available at: http://gsp.sagepub.com/cgi/doi/10.1177/1468018105053678 [Accessed September 5, 2014].

Piñera, J., 1992. El cascabel al gato, Santiago, Chile: Zig-Zag.

Piñera, J., 1195. Empowering Workers: The Privatization of Social Security in Chile. Cato Journal, 15(2-3).


Piñera, J., 2012. Hacia un Chile de trabajadores-propietarios. Available at: http://www.josepinera.com/josepinera/Jp_ABC_Revolucion_pensiones_es.htm [Accessed September 4, 2014].

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