Las bases del
sistema de pensiones chileno actual fueron impuestas en el año 1981. Fue un
proceso liderado por el economista José Piñera durante la dictadura de Augusto
Pinochet. En el marco de una serie de reformas neo-liberales, propias de la
dictadura chilena, se llevó a cabo esta reforma. Se implementó –desde el
Estado- un nuevo sistema de pensiones cuyo funcionamiento estaba, en gran
medida, regulado exclusivamente por el mercado. En 1981 se creó un mercado de
las pensiones en Chile y en el mundo.
Hasta 1981 en
Chile existía un sistema de pensiones que funcionaba bajo un esquema de seguros
sociales segmentados ocupacionalmente. Desde los años veinte hasta fines de los
años sesenta, el sistema tenía el problema de que tenía 150 regímenes
previsionales distintos, diferenciados por profesión y caja de previsión
(quienes administraban los fondos de los pensionados). Había un sistema
disperso y que, si bien era de reparto y de tipo pay as you go (en donde los trabajadores activos financian a los
pensionados), privilegiaba a ciertos grupos de manera considerable por sobre
otros.
A fines de los
años sesenta y principios de los setenta, hubo un intento por parte de los
gobiernos de Eduardo Frei y Salvador Allende, de universalizar el sistema,
aboliendo determinados privilegios, y unificando el sistema. Sin embargo, esto
no fue posible. En 1973 se instauró una dictadura con un discurso abiertamente
anti-marxista y neo-liberal, cuya inspiración para los problemas sociales era
por medio de políticas de mercado.
En este
contexto, un grupo de economistas formados en Chicago llevó a cabo una serie de
reformas al sistema económico y social del país. Entre estas reformas se
encuentra la del sistema de pensiones, reforma pionera en el mundo. Por primera
vez se implementaba un sistema de capitalización individual obligatorio, en
donde las personas son obligadas a ahorrar un porcentaje de sus salarios en un
fondo de pensión administrado por un privado, cuya función es dar rentabilidad
a esos ahorros obligatorios para la vejez.
El nuevo sistema
de capitalización individual funciona, en términos básicos, de la siguiente
manera:
- Los trabajadores contribuyen el 10% de su salario a una IRA (individual retirement account – cuenta individual de retiro), administrado por un Administrador de Fondos de Pensiones (AFP).
- Las AFP invierten el dinero de las contribuciones en distintos activos (los cuales se encuentran regulados). Existen, dentro de cada AFP, cinco fondos de pensiones (A, B, C, D y E) que se diferencian según el porcentaje de inversiones que hacen en renta variable y renta fija. Así, según la distribución de las inversiones, hay fondos más riesgosos (pero a la vez con mayores rentas, en caso de haberlas) que otros.
- El dinero recaudado por esas inversiones –o bien el dinero perdido- es depositado en las cuentas de las personas –o descontado-.
- Las AFP cobran una comisión por administrar los fondos de pensiones de los trabajadores.
- Una vez que el trabajador llega a la edad de jubilación, este tiene la opción de “comprar” un plan de pensión anual vitalicio con la AFP con sus ahorros, o bien puede programar un plan de retiro de los fondos en un tiempo determinado.
- Los trabajadores independientes tienen la opción de cotizar en una AFP, no están obligados a hacerlo. Las personas que no trabajan, también tienen la posibilidad de cotizar si desean hacerlo. Si alguien quiere cotizar por sobre el 10% de su salario, puede hacerlo en un Fondo Previsional Voluntario (que funciona, básicamente, de la misma manera que el fondo obligatorio).
Si bien el
sistema de capitalización individual es un sistema que genera un mercado de
fondos de pensiones, este es un mercado altamente regulado. Con el pasar de los
años el Estado ha ganado mayor protagonismo dentro del sistema, no sólo como
fiscalizador y regulador, sino también como actor central en el sistema de
pensiones, en tanto proveedor. Por medio de la Superintendencia de Pensiones,
el Estado supervisa que las administradoras de los fondos de pensiones (AFP)
cumplan con la normativa legal impuesta. Pero por otro lado, el Estado, tal como
había sido diseñado desde un principio, otorga pensiones mínimas a quienes no
alcanzan un determinado nivel de ahorro previsional. Pero además de esto, con
la reforma previsional del primer gobierno de Michelle Bachelet, se implementó
un pilar solidario que opera a los márgenes del mercado, entregando pensiones
básicas a determinados grupos que no tienen ahorros previsionales, o por
motivos distintos a la falta de ahorros en las cuentas de los fondos de
pensiones.
En definitiva,
en el marco de las reformas neo-liberales de la dictadura militar de Augusto
Pinochet, se implementó un sistema de pensiones que funciona por medio de
mecanismos de mercado, al hacer competir a las administradoras de los fondos de
pensiones privados de los trabajadores. El sistema, sin embargo, se encuentra
regulado y supervisado por el Estado, y además es complementado, desde el 2008,
con mecanismos solidarios de pensiones entregadas por el Estado. Cabe destacar también que las AFP si bien "compiten" entre ellas, de todas maneras se encuentran agrupadas en la "Asociación de Administradoras de Fondos de Pensiones" cuyos objetivos (textuales) son bastante interesantes considerando que los mecanismo bajo los cuales está pensado el sistema busca que estas compitan en el mercado:
- Difundir el sistema previsional entre los afiliados a las AFP y el público en general.
- Estrechar los vínculos de unión entre las AFP asociadas.
- Establecer, administrar y mantener los servicios de interés común que los asociados requieran.
- Representar a los asociados ante los poderes públicos y otras entidades.
- Patrocinar todas las medidas que permitan a las instituciones asociadas contribuir con mayor eficacia al incremento de la prosperidad nacional.
- Mantener relaciones con instituciones análogas de otros países
- Estudiar e implementar los procedimientos destinados a mejorar la acción de los asociados en su labor de administrar fondos de pensiones.
Referencias:
Arrau, F., 2005. El sistema previsional en Chile, Valparaiso.
Asociación de Administradoras de Fondos de Pensiones, 2014. Asociación de Administradoras de Fondos de Pensiones. Available at: http://www.aafp.cl/quienes-somos/nuestros-objetivos [Accessed August 12, 2014].
Kritzer, B.E., 2008. Chile ’ s Next Generation Pension Reform. , 68(2).
Pensiones, S. de, 2010. El sistema Chileno de Pensiones Séptima. S. Berstein, ed.,
Piasecki, R., Reform of Healthcare and Pension Systems in Chile (Conclusions for Poland).
Wiley, 1996. Pension Reform and Pension Coverage in Chile: Lessons for Other Countries. Bulletin of Latin American Research, 15(3), pp.309–322.
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